El cuento de los Lacuercos

Ilustración: Carolina de Mur

Hace unos cientos de años se cuenta que estaba el pueblo de San Juan por unos rocas allí en Ligüés, y aun se pueden ver las paredes enterradas de una ermita que está casi destruida.

Está estaba cara al sol, había buenos campos y buenos agüeros. Donde habitaban unos animales parecidos a las culebras, lagartijas, salamandras, unos animales de mala raza.

Como os iba diciendo, antes el pueblo estaba por esa zona, pero se cuenta que un día empezaron a pasar cosas muy raras: a la gente no se le iba el sueño, el ganado despertaba con picaduras y los niños tenían un color amarillo como la paga de centeno y aunque las mujeres se pensaban estaban bien llenos con la leche del pecho, no crecían nada.

Con todos estos casos comenzaron a pensar que algo pasaba, así que empezaron ha hacer pruebas hasta que se dieron cuenta de que el pueblo estaba lleno de una especie de culebras muy raras que desde entonces llamaron “lacuercos”.

En una de estas pruebas que hicieron,  había una mujer que le daba el pecho al bebé pero esté estaba muy delgado, y amarillo “que tendrá, que tendrá” se preguntaban;  así que pensaron que donde le daba de mamar la madre podrían poner por todo alrededor ceniza, así podrían ver si alguien se acercaba y que era; y de esta forma lo vieron: había un rastro alargado en la ceniza, y eso no podía ser otra cosa que el rastro de un “lacuerco”. Al día siguiente hicieron lo mismo; a la misma hora se escondieron detrás de una ventana y vieron que: el balcón estaba medio abierto, la mujer estaba dormida, el “lacuerco” enroscado mamando de la mujer y el bebé llorando agarrado a la bola del “lacuerco” intentando ver si podía sacar leche de donde no había. Entonces los que estaban viendo la escena cogieron un tronco he intentaron darle, pero el “lacuerco” copio el balcón corriendo y desapareció.

Después de tantas pruebas llegaran a la conclusión, aunque les doliera mucho, que lo mejor sería irse de allí, antes de que los invadieran las culebras esas, ya que cada vez había más, y levantar el pueblo en otro sitio que diera el aire de puerto e hiciese escapar a los “lacuercos”.

Y así el pueblo fue a parar donde esta ahora, o al menos eso es lo que cuenta la leyenda.

Anuncios
Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s