*El hombre de Mataire

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Érase una vez un hombre alto y grande, grande como un gigante, estaba todo cubierto de pelos marrones, vivía por las montañas, picos y cuevas de Punta Llerga, escondiéndose de las gentes del pueblo que le decían el hombre salvaje de Mataire.

Vivía en los bosques y comía lo que encontraba: frambuesas, fresas silvestres, avellanas y hasta alguna seta se comía. Hacía amistad con los osos, que vivían en libertad por el valle; pocas travesuras hacían los osos y si alguno la hacía era porque tenía hambre o tenían que comer para dormir en alguna cueva durante el invierno.

El hombre nunca hacía daño al ganado, alguna vez, si sabía que estaban solas y no lo veían cogía y ordeñaba  alguna oveja o alguna cabra para beberse la leche.

Aunque era grande no lo podía coger, nada mas que viera a alguien se escapaba como el viento e iba a la selva, a los montes o alas cuevas. Como tenia el pelo marrón se agarraba a cualquier árbol o se agachaba entre las piedras y no lo podían ver ni aunque pasaran cerca, si nunca lo encontraran, quien sabe lo que le podrían hacer esa gente tan asustada. Le gustaba revolcarse por la hierba pompada y rebuscar por las colmenas donde solían hacer miel las abejas.

Dicen que cuando algún niño se perdía o se caía por algún agujero siempre lo ayudaba el hombre salvaje de Mataire, quien merodeaba por el valle de Chistau, sin hacer ningún daño a nadie.

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